Una mañana cualquiera, en clase de lectura, un niño de 5 años, interrumpe la clase:
-¿Sabes seño?
-¿Qué pasa Luis?
-Me encanta venir a esta clase contigo (sonríe timidamente y sigue dibujando la portada de su cuento, sin saber que dentro del corazoncito de su seño algo ha temblado...).
Estos pequeños momentos no están pagados....
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